Viajes en avión

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Los traslados aéreos, sobre todo los de larga distancia, someten a los pasajeros a diversos factores que pueden alterar su bienestar. En algunos casos especiales (como bebés y niños pequeños, mujeres embarazadas, personas con discapacidad o con problemas de salud preexistentes y aquellos que precisan asistencia médica) existen más probabilidades de verse afectados, por lo que se recomienda consultar al médico un tiempo antes de viajar para tomar algunos recaudos adicionales. 

Estos riesgos sanitarios se pueden minimizar si se adoptan algunas medidas antes, durante y después del vuelo.

A continuación, se enumeran las principales afecciones que pueden manifestarse durante un vuelo:

Presión de aire en la cabina

Mareos

Problemas circulatorios

Jet lag

En el caso de estrés, miedo a volar, fobias u otros aspectos psicológicos que pueden afectar un viaje de estas características, se aconseja la consulta al médico y/o psicólogo para poder abordarlos adecuadamente.

 

Transporte de medicamentos

Es aconsejable que aquellas personas que necesitan tomar mediación lleven la necesaria para todo el tiempo que dure el viaje. Todos los remedios, en especial los que requieren receta, deben guardarse en el bolso de mano dentro de sus envases originales con las etiquetas visibles (se permite un máximo de 100 ml de líquidos). Como precaución ante la posibilidad de pérdida o robo, se recomienda llevar la medicación por duplicado en el equipaje a despachar.

Es importante tener a mano los datos de contacto del médico, una copia de las recetas de los remedios por si éstos se extravían, y un certificado donde conste la necesidad del tratamiento para demostrar el objetivo de dicha medicación si nos lo es requerido durante los controles de seguridad del aeropuerto.

 

Contraindicaciones

Los viajes en avión están desaconsejados para:

• Recién nacidos menores de 48 horas.

• Mujeres después de la semana 36 de embarazo (después de la semana 32 para embarazos múltiples).

• Personas afectadas por:

- Angina de pecho o dolor torácico en reposo.

- Cualquier enfermedad contagiosa activa.

- Síndrome de descompresión después de realizar submarinismo.

- Presión intracraneal incrementada debido a hemorragia, traumatismo o infección.

- Infecciones de oído y nariz.

- Infarto de miocardio o ACV reciente.

- Cirugía o lesión reciente, especialmente por trauma abdominal y cirugía gastrointestinal, lesiones cráneo-faciales y oculares, operaciones cerebrales y operaciones oculares.

- Enfermedad respiratoria crónica severa o dificultades respiratorias.

- Anemia falciforme.

- Enfermedad psicótica, excepto cuando está completamente controlada.

En estos casos es importante consultar a un especialista para saber cuánto tiempo esperar antes de tomar un vuelo.

Esta lista es sólo de referencia y no agota todas las situaciones. Por lo tanto, ante la duda se recomienda siempre la consulta previa al médico.