¿Qué son los cigarrillos electrónicos?

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El cigarrillo electrónico (también llamado ecig) es un sistema electrónico, creado en China en el año 2004, que utiliza una pequeña batería para calentar una solución líquida y convertirla en vapor. Su diseño generalmente imita un cigarrillo, un cigarro o una pipa. En general, el aparato contiene un cartucho recambiable o recargable pero también existen ecigs descartables. Las principales sustancias que contiene el líquido son: propilenglicol (generalmente alrededor del 70%) y/o glicerina vegetal (generalmente alrededor del 20%), nicotina en diferentes dosis (entre 0 mg y 54 mg/ml), sabores y aromas. Diversos estudios muestran que la dosis de nicotina que “dicen tener” los cartuchos muchas veces no coincide con la que “realmente” tienen.

Consecuencias para la salud

Los fabricantes aseguran que los ecigs son menos perjudiciales que los cigarrillos convencionales sin embargo, el último reporte sobre ecigs publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a finales del 2014 señala que la evidencia disponible hasta la fecha muestra que el vapor que liberan los ecigs no es tan inocuo como se sugiere. Los ecigs contienen nicotina, propilenglicol, formaldehido y otros químicos tóxicos y cancerígenos. Es posible que las personas que utilizan solamente ecigs estén expuestas a menos sustancias tóxicas que cuando fumaban cigarrillos convencionales pero es difícil evaluar qué absorbe cada fumador. Al igual que con los cigarrillos comunes, los no fumadores también están expuestos a la nicotina y las sustancias tóxicas de los ecigs cuando están expuestos al vapor en lugares cerrados. Dado que hace relativamente poco que los ecigs están en el mercado todavía no hay evidencia suficiente sobre los efectos adversos que puedan tener a largo plazo. Sin embargo, es probable que los efectos causados por la nicotina (adicción, patológica cardiovascular y mayor riesgo de cáncer, por ejemplo) sean los mismos que los que se asocian con el consumo de un cigarrillo común. Una complicación importante de los ecigs es la posibilidad de que los menores de edad ingieran por error el contenido de los cartuchos. En 2013 en Estados unidos hubo casi 1.400 llamadas a centros de emergencia por envenenamiento con ecigs.

Ecigs como estrategia para dejar de fumar

Los fabricantes comercializan los ecigs como una alternativa para dejar de fumar. Sin embargo, hasta la fecha, no hay suficientes estudios que demuestren su efectividad. Es frecuente observar que en lugar de dejar de fumar, los fumadores terminan fumando ambos perpetuando la adicción.

Rol de los ecigs en las estrategias de control del tabaco

Si bien es posible que los ecigs tengan alguna clase de beneficio a nivel personal, su uso puede tener un impacto negativo frente al control del tabaco a nivel poblacional. La disponibilidad de ecigs en la población puede llevar a un aumento en el inicio del consumo en los jóvenes que después pueden empezar a fumar cigarrillos comunes. Esto ya se ha observado en algunos países. Otra consecuencia de la disponibilidad de los ecigs es la “normalización” de su consumo luego de años de tratar de lograr desnormalizar el consumo de cigarrillos.

Por todo esto, la OMS recomienda prohibir o regular los ecigs hasta que haya suficientes estudios que muestren su inocuidad. Recomienda también prohibir la publicidad, promoción y patrocinio de los ecigs ya que los fabricantes están utilizando publicidades atractivas para atraer a los niños y jóvenes. Finalmente, recomienda monitorear de cerca el consumo incluyendo preguntas sobre ecigs en las encuestas de salud locales.

En Argentina, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), prohíbe desde el año 2011 la importación, distribución, comercialización y la publicidad o cualquier modalidad de promoción del cigarrillo electrónico en todo el territorio nacional.

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