La adherencia al tratamiento, clave para mantener una buena salud

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Actualmente en nuestro país 49 mil personas con VIH reciben tratamiento antirretroviral provisto por el Estado, en forma gratuita, según la legislación vigente. Se trata de una combinación de medicamentos que detienen la multiplicación del virus, permitiendo que se reconstruyan las defensas dañadas y disminuyendo la posibilidad de desarrollar enfermedades. A propósito del Día Mundial de la Salud, destacamos la relevancia de un elemento fundamental: la adherencia al tratamiento.

La misma refiere, entre otras cosas, a la capacidad que tienen las personas con VIH de implicarse activamente en la elección, inicio y cumplimiento del tratamiento junto a los profesionales que los acompañan. El tratamiento, una vez empezado, debe ser sostenido en el tiempo y su eficacia depende de cuestiones como cumplir con las tomas, respetar sus horarios y no saltear dosis. Es importante tener en claro que los antirretrovirales no curan la infección pero la controlan eficazmente y ayudan a que las personas tengan una buena calidad de vida.

“No adherir al tratamiento del modo acordado con el médico puede hacer que la medicación deje de ser eficaz, aumentando las posibilidades de multiplicación del virus, desarrollando resistencias y dando lugar así a fallas en el esquema de tratamiento, lo que podría reducir las alternativas terapéuticas disponibles”, asegura María Eugenia Latorre, del área de Adherencia de la Dirección de Sida y ETS del Ministerio de Salud de la Nación.

¿Cuándo se debe empezar la terapia antirretroviral? Todas las personas deben comenzar su tratamiento una vez conocido el diagnóstico, siendo muy importante la convicción y las ganas de iniciarlo. “Es clave que la relación entre el médico y la persona en tratamiento se base en la confianza, permitiendo que se puedan expresar todas las dudas y expectativas”, agrega Latorre.

Algunos puntos a tener en cuenta

Es posible -aunque no siempre- que en el transcurso del tratamiento puedan aparecer algunos efectos secundarios a los antirretrovirales, como diarreas, vómitos, dolor de cabeza y sensación de malestar general. Si algo de esto ocurre, lo importante es no modificar la toma y consultar con el equipo de salud para encontrar la forma de contrarrestar esos efectos.

El consumo de drogas y el uso de alcohol en exceso, al igual que algunos medicamentos o productos de venta libre como suplementos dietarios o de herboristerías, pueden interferir con el tratamiento.

Es importante prever los cambios de rutina de los fines de semana, francos, vacaciones y viajes para evitar modificaciones o interrupciones del tratamiento. Ante algún olvido, no sirve tomar una dosis doble para compensar. Por ello es aconsejable consultar antes con el personal médico para saber qué hacer en estos casos.