La cascada de atención, una herramienta clave para monitorear la respuesta al VIH

La Dirección de Sida y ETS del Ministerio de Salud de la Nación participó de una reunión técnica sobre la cascada de atención del VIH junto a otros países de la región. Se destacó que la cascada de atención del VIH representa una importante herramienta de monitoreo programático y abogacía política.

En el mes de junio se llevó a cabo en Brasilia una reunión técnica organizada por el Programa de VIH-sida de Brasil y la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) que reunió a representantes de los programas nacionales de VIH-sida de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Colombia y Perú para dialogar sobre la cascada de atención del VIH.

El objetivo central de la reunión fue discutir en profundidad la metodología de construcción de cada uno de los indicadores de la cascada de atención del VIH, así como revisar la literatura acerca de los modos en que los distintos países construían sus indicadores.

¿Pero qué es la cascada de atención del VIH-sida? Es una estrategia de monitoreo de la respuesta de los Estados y los sistemas de salud a esta epidemia en términos de su capacidad para diagnosticar a las personas infectadas, incorporarlas y retenerlas en la atención y brindarles un tratamiento efectivo. Estas capacidades y las mejoras a lo largo del tiempo se miden a través de seis indicadores, para cada uno de los cuales se han establecido metas tanto a nivel regional como mundial.

Los indicadores buscan medir la proporción de personas infectadas que han sido diagnosticadas, la fracción de estas que se han vinculado con los servicios de salud y cuántas permanecen en atención tras doce meses, la proporción de personas que han iniciado tratamiento y el porcentaje de estas que han logrado la supresión viral. Se recomienda realizar cascadas anuales y analizar las causas de las brechas para poder planificar e implementar estrategias de mejora.

“Lo que llamamos cascada del continuo de atención del VIH es una herramienta sumamente útil para poder pensar la epidemia y los desafíos pendientes en materia de diagnóstico, atención y tratamiento de las personas infectadas. Es un conjunto de indicadores ordenados de tal forma que nos ayuda a ver la respuesta del sistema de salud como un proceso y no como un conjunto de actividades asiladas. También nos obliga a visibilizar las brechas de información que tenemos a nivel nacional y nos ayuda a enfocar los esfuerzos de vigilancia hacia la obtención de información estratégica”, puntualizó Ariel Adaszko, coordinador del área de Estudios y Monitoreo de la Dirección de Sida y ETS.

Latinoamérica se ha puesto como objetivo alcanzar en el 2020 un 90% de personas diagnosticadas, el 90% de ellas vinculadas a los servicios de salud, el 90% de cobertura en tratamiento antirretroviral y el 90% de personas que toman medicación con carga viral indetectable.