Los desastres y la salud

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Los desastres pueden afectar la salud de las comunidades de distintas maneras:

 

  • Provocan un número inesperado de muertes, y de personas lesionadas o enfermas, excediendo las capacidades del sistema sanitario local y haciendo colapsar funcionalmente los servicios de salud de la comunidad afectada.

  • Destruyen la infraestructura local de salud (hospitales y centros de salud), alterando el normal funcionamiento de los servicios.

  • Impactan en el medio ambiente y/o incrementan el riesgo potencial de peligros ambientales.

  • Afectan la salud mental individual y colectiva, alterando el comportamiento y capacidad de respuesta de las personas ante el riesgo. Del mismo modo, también pueden generarse reacciones sociales positivas, de solidaridad y apoyo mutuo entre vecinos y otros actores locales.

  • Generan escasez de alimentos con consecuencias nutricionales o desplazamientos de emergencia de la población, lo que puede afectar el acceso a los servicios de salud.

  • Aumentan el riesgo potencial de enfermedades transmisibles, incrementando la morbilidad, las muertes prematuras y reduciendo la calidad de vida a corto, mediano y largo plazo.

En general, las lesiones severas que requieren atención inmediata del trauma ocurren en el momento y el lugar del impacto, mientras que los riesgos de mayor transmisión de enfermedades pueden ser más lentos después de la fase de emergencia.

Las prioridades irán cambiando en la fase posterior al desastre, pasando por el cuidado de la salud ambiental (como el suministro de agua, la disposición de excretas y desechos sólidos) y la toma de medidas de seguridad alimentaria, la atención de las necesidades de higiene personal y el control de vectores, entre otros.

Existe, además, población vulnerable que debe ser atendida prioritariamente ante un desastre, como lo son los bebés, niños pequeños, las mujeres embarazadas, los adultos mayores y las personas con discapacidad y enfermedades crónicas.

 

ORIENTACIONES PARA EL CUIDADO DE LA SALUD MENTAL

La incertidumbre que provoca una emergencia o desastre repercute en la salud psíquica de la población afectada. Con todo, es de esperar que sólo una minoría de personas sufran problemas mentales más serios o duraderos.

En este sentido, las principales recomendaciones que se pueden brindar a la comunidad afectada son:

  • Buscar compañía con quien hablar, y no esconder o reprimir los sentimientos de angustia sobre lo vivido. Es más fácil atravesar estos momentos cuando las personas se ayudan mutuamente.
  • Realizar actividades que lo hagan sentir bien y útil, mantenerse ocupado y tratar de regresar lo antes posible a las rutinas diarias.
  • Descansar y asegurarse de dormir lo suficiente.
  • Realizar ejercicios físicos suaves, combinando con relajación y alimentándose lo más sanamente posible.

 

Medidas Preventivas básicas frente a desastres

Cuidados de la salud según tipo de amenaza:

 

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