Hoy y mañana

Ministerio de Salud de la Nación impulsa capacitación sobre chikunguña para trabajadores sanitarios

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Médicos de distintas especialidades podrán seguir por CiberSalud la segunda jornada que abordará la situación epidemiológica. Asisten expertos de la región.

El Ministerio de Salud de la Nación, a cargo de Daniel Gollan, y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), inició hoy la "Jornada de Capacitación sobre Chikunguña. Manejo clínico, formas típicas y severas", destinadas a trabajadores de la salud, en especial personal médico, para compartir aspectos relativos al manejo clínico y la vigilancia epidemiológica que requiere esa enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti, el mismo que transmite el dengue. Según estimaciones de la OPS/OMS durante 2015, la epidemia podría alcanzar su mayor trasmisión en países sudamericanos.

El secretario de Promoción y Programas Sanitarios, Jaime Lazovski, tuvo a su cargo la inauguración del encuentro junto al representante de la OPS/OMS en la Argentina, Pier Paolo Balladelli, que se extenderá hasta mañana en el Salón Ramón Carrillo de la sede ministerial.

La capacitación organizada por la Dirección de Epidemiología que se desarrolló hoy contó con la participación de invitados latinoamericanos y se llevaron a cabo mesas de trabajo temáticas. Este primer día de trabajo presencial reunió a una veintena de sociedades científicas vinculadas con la infectología, la pediatría, la dermatología, reumatología, clínica médica, terapia intensiva, medicina familiar y general y medicina del viajero.

También participaron representantes de los hospitales pediátricos Pedro Elizalde, Juan P. Garrahan y Ricardo Gutiérrez, de los hospitales General de Infecciosos Francisco J. Muñiz, del Alejandro Posadas y del Hospital Fernández y del Néstor Kirchner. Asistieron igualmente representantes del Estado Mayor conjunto de las Fuerzas Armadas, de Sanidad de Fronteras, de la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias (DINESA) que depende de la cartera sanitaria nacional, y de la Dirección de Epidemiología de la Ciudad de Buenos Aires y de la provincia de Buenos Aires.

En tanto, mañana los profesionales y trabajadores de la salud podrán acceder a la segunda jornada de trabajo mediante una teleconferencia transmitida por la plataforma de CiberSalud, Red Federal de Infraestructura y Servicios para la Salud, a la que puede accederse a través del vínculo http://www.cibersalud.gob.ar/index.html.

Con el apoyo de la OPS, la cartera sanitaria nacional organizó la referida capacitación como parte del proceso de preparación para un potencial brote de la enfermedad en el país, donde hasta el momento no se han registrado casos de transmisión local de la fiebre chikunguña.

Entre los ponentes de estas jornadas se destacan José Moya, consultor de Enfermedades Transmisibles y Análisis de Salud de la OPS; Doris Salgado, médica infectóloga procedente de Colombia; la pediatra infectóloga del Hospital Infantil Doctor Roberto Reid Cabral de República Dominicana, Vírgen Gómez Alba y Mario Gamero, médico infectólogo y jefe del Departamento de Infectología del Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom dependiente del Ministerio de Salud de El Salvador.

También asistieron como ponentes el responsable del Plan Nacional de Prevención y Control de Dengue y Fiebre Amarilla, Juan Berti, el titular de la Dirección Nacional de Enfermedades Transmisibles por Vectores, Héctor Coto, y representantes del Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas (INEVH) Julio Maistegui de Pergamino.

La fiebre chikunguña surgió en África en los años 50, pero en la Región de las Américas circula desde diciembre de 2013 cuando apareció en la parte francesa de la isla caribeña de Saint Martin. Luego se propagó a otras islas del Caribe y tocó Sudamérica en la Guayana francesa.

Argentina aún no ha registrado transmisión local del chikunguña, no obstante, como parte del proceso de preparación para un potencial brote de la enfermedad en el país, el Ministerio de Salud de la Nación, con el apoyo de la OPS, impulsó esta reunión con profesionales clínicos que ya han acumulado experiencia en el manejo de los casos y de las formas atípicas y severas, así como de los casos crónicos, para compartirlas con los equipos de salud del país.

Hasta enero del 2015, la epidemia causada por el virus chikunguña afectó a la mayoría de los países de la región, desde Estados Unidos hasta Paraguay, habiendo cursado ya su ciclo epidémico en el Caribe, y con alta circulación en Centroamérica y en Sudamérica en países como Venezuela, Colombia y Brasil. Según la OPS, se han notificado más de un millón de casos y cerca de 170 defunciones. Se espera que durante 2015, la epidemia alcance su mayor trasmisión en países sudamericanos con tasas de ataque, que según reportes en la región pueden ser mayores del 30%, según la OPS/OMS.

La fiebre chikunguña es una enfermedad viral que se transmite por el mosquito Aedes aegypti, el mismo vector del dengue. Entre los síntomas de la enfermedad se destacan fiebre alta (presentación en forma abrupta), dolor de cabeza, malestar, sarpullido en diversas partes del cuerpo, inflamación de las articulaciones y fuertes dolores en manos y pies que la convierten en discapacitante para quien la padece.

Aunque en la mayoría de los casos, las personas afectadas por el virus chikunguña se recuperan al cabo de unos días, pueden presentarse formas atípicas, graves, que ponen en riesgo la vida de las personas, especialmente cuando se trata de los grupos de riesgo: recién nacidos, niños menores de un año, embarazadas, ancianos y personas con alguna enfermedad crónica.

La prevención, en particular en periodos estivales o de altas temperaturas, es imprescindible y fundamental para combatir al mosquito transmisor y evitar las picaduras. Entre las medidas básicas para evitar la reproducción del mosquito transmisor, las autoridades sanitarias aconsejan a la población desmalezar patios y jardines, y dar vuelta –o eliminar si no son utilizados- baldes y otros recipientes rígidos que pueden acumular agua, bebederos de los animales, cacharros que puedan acumular agua, y deshacerse de forma adecuada de los objetos que no usamos y que están en el peridomicilio.