Precauciones en el uso de plaguicidas domésticos

Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirE-mail

Los plaguicidas o pesticidas son las sustancias utilizadas para atraer, repeler, controlar o eliminar a organismos vivos que dañen a los vegetales o sus productos, ectoparásitos (pulga, garrapata, etc.) o vectores de enfermedades que afecten al hombre o los animales (mosquitos, vinchucas, roedores, etc.), en viviendas, núcleos urbanos o locales de trabajo.

Los más utilizados en el hogar son los que actúan sobre los insectos (insecticidas y repelentes) y sobre roedores (rodenticidas).


Los plaguicidas se comercializan en aerosoles, líquidos termo evaporables, tabletas, espirales y cremas, generalmente listos para su uso aunque algunos requieren su dilución en agua. Los repelentes, en forma de lociones, cremas, aerosoles o vaporizadores.

Los plaguicidas no son sustancias inocuas. Muchos de ellos son agresivos para la salud humana y contaminan el ambiente. Las personas se exponen a través del aire, del agua y del alimento que consumen, la ropa, los utensilios domésticos y las herramientas de trabajo.

El Ministerio de Salud ha prohibido o restringido muchas sustancias por su peligrosidad y también ha prohibido algunos envases y formas de presentación por los riesgos que suponen sus características.

También ha regulado las condiciones de venta, los contenidos de las etiquetas, la publicidad, la actualización de los registros y la fiscalización de las empresas que producen y fraccionan productos plaguicidas, de modo que la utilización de los mismos en los hogares sea la más segura posible.

RECOMENDACIONES

• Utilizar sólo productos autorizados.
• Leer la etiqueta antes de comprarlos y cumplir estrictamente sus indicaciones.
• Mantenerlos en sus envases originales, guardados fuera del alcance de los niños y los animales, y lejos de los alimentos.
• No aplicar repelentes sobre lastimaduras o piel irritada, ni cerca de los ojos y la boca.
• En caso de contacto con los ojos, lavarlos inmediatamente con abundante agua.
• Evitar la aplicación excesiva y reiterada y lavar diariamente la piel tratada con agua y jabón.
• No manipular alimentos después de aplicar un repelente sin antes lavarse las manos.
• Consultar con un farmacéutico para seleccionar el repelente que se utilizará en chicos menores de 12 años, con el médico para decidir su uso en menores de un año y no usar repelentes químicos sobre la piel ni sobre la ropa de menores de 6 meses.

MÁS INFORMACIÓN

http://www.msal.gob.ar/images/stories/bes/graficos/0000000813cnt-2016_Plaguicidas_en_las_casas-Info_consumidores.pdf