Disminuir el consumo de bebidas azucaradas para cuidar la salud

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El Ministerio de Salud recomienda reducir el consumo de estas bebidas que aportan grandes cantidades de calorías vacías al organismo, ya que pueden producir importantes consecuencias en la salud como la obesidad, la diabetes e incluso perjuicios en las piezas dentarias.

Según datos de la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de 2009 realizada por el Ministerio de Salud de la Nación, el 35,4 por ciento de la población adulta en nuestro país padece sobrepeso y el 18 por ciento obesidad, entre otras causas, debido al consumo excesivo de bebidas azucaradas –que proporciona grandes cantidades de calorías vacías que no aportan nutrientes– y que se encuentra asociado al incremento del riesgo de padecer diabetes. En tal sentido, la cartera sanitaria nacional que conduce Juan Manzur, recomienda a la población, en el comienzo del verano, reducir el consumo de estas bebidas para evitar futuras complicaciones en la salud, e hidratarse con agua segura.

Esta tendencia se repite en los jóvenes de entre 13 y 15 años, donde uno de cada tres presenta exceso de peso y casi el 6 por ciento padece obesidad, tal como lo revela la Encuesta Mundial de Salud Escolar 2012 (EMSE) recientemente presentada por la cartera de salud.

"Existe mucha evidencia científica que muestra que estas bebidas no producen saciedad, por lo que su alto consumo no disminuye la ingesta de otros alimentos y, además, se incorporan calorías vacías que no aportan nutrientes", afirmó Sebastián Laspiur, director de Promoción de la Salud y Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud de la Nación, al tiempo que agregó que "también existen pruebas que relacionan el consumo excesivo de bebidas azucaradas con un incremento del riesgo de diabetes".

"Si bien la ingesta de bebidas azucaradas entre los jóvenes encuestados se redujo en un 6,1 por ciento respecto al año 2011, debemos redoblar esfuerzos para que los kioscos escolares ofrezcan agua y bebidas en sus variantes sin azúcar". Ocurre que la EMSE arrojó también que el 50 por ciento de los chicos consume dos o más bebidas azucaradas al día –en sus presentaciones de 500 y 600 mililitros– y en ocho de cada diez escuelas se ofrecen bebidas azucaradas. Al respecto, Laspiur comentó que "estas bebidas antiguamente se consumían en situaciones ocasionales de festejo, es decir que no eran de consumo habitual; sin embargo, con los cambios en las costumbres y el incremento de la publicidad pasaron a formar parte de la mesa diaria de las familias argentinas".

Consumo de azúcares agregados

La recomendación establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto al consumo de azúcares agregados indica que su ingesta no debe superar el 10 por ciento de la incorporación total de energía en la alimentación de una persona, lo que equivale a 50 gramos diarios para una dieta promedio de 2000 calorías. "Seiscientos mililitros de gaseosa tienen 14 cucharaditas de azúcar, superando la cantidad máxima recomendada para todo el día, que es de 10 cucharaditas de 5 gramos promedio cada una", detalló la nutricionista Emilia Barrionuevo, miembro del equipo del Plan Nacional Argentina Saludable de la cartera nacional.

Diversas investigaciones de mercado a nivel internacional mostraron que Argentina es uno de los países que lidera el consumo mundial de gaseosas en el comercio minorista, entre los que se encuentran supermercados, almacenes y kioscos. Además, "estos productos son incluidos en la alimentación de los niños cada vez más frecuentemente y a edades más tempranas, lo que puede llevar a una disminución del consumo de leche que puede derivar en una deficiencia en la ingesta de calcio y, consecuentemente, en mayores riesgos de padecer osteoporosis y fracturas en la edad adulta", explicó Barrionuevo.

Algunas de estas bebidas contienen entre sus ingredientes jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF), un endulzante líquido alto en calorías, creado a partir del almidón de maíz. El mismo es utilizado porque "es una alternativa más barata que el edulcorante de caña de azúcar, conserva por más tiempo el producto, suaviza la textura y retiene la humedad de los alimentos", explicó la nutricionista Paola Bichara, del equipo del Plan Argentina Saludable.

En la misma línea, Bichara destacó que "algunas investigaciones internacionales consideran que un consumo elevado de jarabe de maíz es un posible factor de riesgo en el desarrollo de la obesidad, el aumento de los niveles de triglicéridos, el colesterol y la hipertensión arterial".

Efectos en la salud bucal

Actualmente, se reconoce a las gaseosas y bebidas azucaradas como una de las mayores fuentes de azúcar, superando ampliamente a las golosinas en su poder productor de caries dentales. Esta alta concentración de azúcar "es utilizada por la placa bacteriana –capa de bacterias que se forma constantemente sobre la superficie de los dientes– que al entrar en contacto con el azúcar reacciona formando ácidos que atacan el esmalte de las piezas dentarias, sacándole los minerales y perdiendo la dureza", explicó María Belén César Gallardo, coordinadora del Programa Nacional de Salud Bucodental de la cartera sanitaria, y añadió que "como si la concentración de azúcar no fuera suficiente, también poseen en su fórmula gas carbónico, que contribuye a bajar la acidez de la boca y de esta manera hace que las bacterias actúen por más tiempo".

Otras contienen ácido fosfórico y ácido cítrico, lo que produce pérdida del esmalte dentario sin necesidad de que haya bacterias en la boca, un fenómeno que se conoce como "erosión" y produce mucha sensibilidad.

En esa línea, cabe recordar las siguientes recomendaciones:

- Evitar el consumo de gaseosas y/o bebidas azucaradas y, si se consumen, hacerlo con moderación o esporádicamente.

- Evitar su consumo entre comidas, para calmar la sed, ya que en esos momentos el organismo necesita agua y no azúcar.

- No colocar gaseosas en la mamadera del bebé y permitir que las consuma a cualquier hora.

- Luego de consumir gaseosas hacerse buches con agua para disminuir la concentración de azúcar y la acidez.

- No cepillarse los dientes inmediatamente después de consumir gaseosas o cualquier dulce (favorece la erosión del esmalte). Esperar por lo menos 20 minutos.

- Visitar regularmente a su dentista, ya que él es el profesional que está capacitado para detectar lesiones iniciales de caries, antes de que duelan, y de esta manera tratarlas en forma conservadora.